FAMILIA

Para el cristiano, el propósito de la historia no es sólo recordar y registrar acontecimientos pasados, sino hacerlo para la gloria de Dios. Y al comenzar este brevísimo recordatorio sobre la historia de la Iglesia Bíblica del Valle de Hebrón, no podemos dejar de expresar nuestro claro convencimiento de que es Dios quien planeó el nacimiento de esta pequeña iglesia local, es Dios quien la ha protegido a lo largo de estos cinco lustros de aventurada, y hasta a veces peligrosa, andadura y es Dios quien la sostiene en el estado actual. Por lo tanto debemos y queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento al Todopoderoso por el amparo que hasta aquí nos ha brindado Su bondadosa providencia y, asimismo, debemos y queremos tributarle toda la gloria y el honor que de este humilde proyecto pueda desprenderse.

 

El urgente mandato de Cristo, este deber ineludible de todo cristiano, esta perentoria necesidad del mundo sin Dios, ha marcado desde el principio todas nuestras actividades como iglesia local.


SIEMPRE HAY UN COMIENZO

El día 4 de octubre de 1975 a las 19:30 horas comenzaba la reunión de inauguración del local que iba a utilizar la entonces Iglesia Evangélica Valle de Hebrón. Este era nuestro comienzo oficial; aunque ya el 11 de mayo de ese mismo año se celebrara la primera reunión -no oficial- en el flamante local. Pero todavía más atrás (Octubre de 1974) quedaban los días en los que una congregación pionera se reunía en el hogar de los hermanos Valcárcel, congregación que en su mayoría estaba compuesta por hermanos y hermanas que habían salido de la iglesia del pasaje de Gaiolà: Martín y Linda Valcárcel, Harold y Esther Kregel y su hija Karen, Javier y Natividad Rigueiro, Alejandro y Josefina Sánchez, José Martínez y su esposa con su hijo Armando, Fermín Fernández y M. Carmen Álvarez -que serían la primera pareja en contraer matrimonio en el nuevo local, cuatro meses después de su inauguración-. Otros miembros fundadores serían Roser Bernabé, Dolores Balaguer, Mercedes Flores, Nicolás y Nicolasa Martínez. A todos estos hay que añadir un grupo de niños y jóvenes de diversa procedencia que pronto se hizo medianamente nutrido.

No tan lejos quedaban los días de reformas y acondicionamiento del local. Hacer un templo a partir de un local diseñado para garaje era todo un ejercicio de imaginación y un reto para la fe. Los Descubridores, nombre con el que se designó al primer grupo de niños que ha tenido nuestra iglesia local, fueron testigos presenciales de tan asombrosa transformación, pues ellos fueron los primeros usuarios de aquel espartano local realizando sus actividades entre pilas de terrazo y rimeros de tochos.

Pero al fin se acabaron las obras y tuvimos listo un lugar, decorado con dignidad y sencillez, donde adorar a nuestro Dios en comunión fraternal, el templo donde se habría de congregar la Iglesia de Cristo que estaba en el barrio del Valle de Hebrón.

 

 

MINISTERIO Y CRECIMIENTO DE LA IGLESIA

Este urgente mandato de Cristo, este deber ineludible de todo cristiano, esta perentoria necesidad del mundo sin Dios, ha marcado desde el principio todas nuestras actividades como iglesia local:

ID
Llevar el Evangelio; este es el mandato que nuestro amado Salvador, con inmenso sacrificio, cumplió en obediencia al Padre y es el mandato que Cristo mismo ordenó que cumpliesen sus discípulos: Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo (S. Juan 17:18).

Conscientes de ser receptores directos de dicho mandato así como de la capital importancia de obedecerlo, los miembros fundadores de nuestra iglesia comenzaron a pensar en formas y medios para llevar el mensaje de salvación en Cristo al incrédulo vecindario que les rodeaba. Sin ánimo de menospreciar la influencia constante de la predicación habitual, uno de los primeros esfuerzos que se realizaron en este sentido fue la celebración de conferencias evangelísticas y misioneras. Con este fin nos visitaba ya en junio de 1977 el hermano Roberto Atwood y su esposa, misioneros a los indios de América del Norte, para presentar el Evangelio a conocidos y familiares a quienes se había invitado para tal efecto al local de la iglesia. Este tipo de conferencias se han ido repitiendo a lo largo de nuestra historia y aunque el saldo de almas convertidas mediante ellas pueda resultar algo pobre, dejamos el resultado al Señor y seguimos haciendo Su voluntad.

Había que ir también a los niños y traerlos al Señor: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos (S. Mateo 19:14). Con este propósito se formó, ya en 1974, el club infantil Los Descubridores, por el cual pasaron varias generaciones de nuestros niños (algunos salvos, otros no; algunos de padres creyentes, otros no) y cambiando de nombre (Brigada Excursionista Cristiana -B.E.C.-, en 1980; Mensajeros en 1990; y Peregrinos en 1998), aún pasaron algunas generaciones más.

 

Entre los jóvenes que iban naciendo de nuevo por la gracia del Señor Jesucristo, también se formó, a finales de 1975, un entusiasta grupo al que ellos mismos llamaron La Pequeña Llama , usando el símil de Santiago 3:5b: He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!

El ministerio de los campamentos para niños ha demostrado ser un instrumento eficaz en manos de Dios para la conversión e instrucción de los más pequeños en nuestras congregaciones. Del año 1975 a 1977 se alquiló para tal efecto el Hostal Sant Jordi en Guixas, provincia de Lleida; estos eran conocidos como los campamentos de Aiguaviva. Del año 1978 al 1993 se alquiló para los campamentos una antigua masía y sus cuadras en Hostalets d'en Bas. La finca necesitaba grandes reformas para hacerla habitable, así que para realizar aquella monumental, casi milagrosa, obra de convertir un habitáculo para el ganado en casa de colonias el Señor movió el corazón de un numeroso grupo de hermanos americanos que dejaron casi lista la maravilla. A este lugar se le llamó Eben-ezer, por las significativas palabras que en su día dijo el profeta Samuel (1º Samuel 7:12) en aquel sitio: Hasta aquí nos ayudó Jehová. Las palabras de Samuel se incorporaron de forma tan natural en el sentir general de la congregación que el vocablo hebreo ha quedado ya como distintivo definitivo de los campamentos organizados por la Iglesia Bíblica Valle de Hebrón. Fue también a partir de aquí que se comenzaron a celebrar campamentos, no sólo de niños, sino para toda la congregación: campamentos familiares y retiros espirituales, todos ellos con un claro objetivo instructivo y devocional.

 

Eben-ezer, Hostalets d'en Bas

Finalmente, adquirimos en propiedad una casa de colonias en buenas condiciones a tres kilómetros de la turística villa románica de Besalú: El Molí d'en Llorens. Aquí venimos celebrando campamentos infantiles, juveniles y familiares, así como retiros, bodas y conferencias desde 1994. La adquisición de este Eben-ezer de Besalú fue posible gracias a la sobrenatural intervención de Dios por medio de nuestra hermana Concepción Mañez que está en la presencia del Señor desde el 23 de junio de 1985.

 

Eben-ezer, Besalú

Pero este ir no se ha verificado sólo dentro del recinto de la iglesia o de la casa Eben-ezer, sino fuera en el barrio, en la ciudad y en gran parte del territorio español. La iglesia ha organizado actividades evangelísticas congregacionales con el fin de alcanzar al barrio, repartiendo folletos, cantando y hablando con la gente en sábados especiales que se denominaron sábados evangelísticos. Los jóvenes de nuestra congregación hicieron lo propio en otros barrios de la ciudad de Barcelona y, a partir de 1979, el Señor hizo que reparáramos en la penuria espiritual que padecían otras partes del territorio español; así fue como se concibió la atractiva idea de las giras evangelísticas. Muchos han sido y siguen siendo los beneficios de estos auténticos viajes misioneros. Hasta ahora hemos visitado parcialmente las comunidades autónomas de Valencia, Madrid, Castilla la Mancha , Extremadura, Andalucía, Navarra, Asturias, País Vasco, Aragón; además de Cataluña y Baleares, estas últimas en retiros u otras actividades.

Siendo que nuestra iglesia local nació bajo la supervisión de algunos misioneros, en especial bajo el pastorado del hermano Martín Valcárcel, es natural que la congregación fuese especialmente sensible y activa en este campo, organizando conferencias misioneras, creando varones pro-misiones, grupo varonil de la iglesia que oraba, informaba y apoyaba de diferentes formas a las misiones alrededor del mundo y especialmente en suelo español. De hecho, la mejor prueba de esta sensibilización misionera consiste en ver misioneros saliendo de en medio nuestro hacia diferentes lugares en necesidad: Milton Portugal a Cerdanyola del Vallès (1980), Leroy Kenney en calle Princesa de Barcelona (1980), Martín Valcárcel a Oviedo (1982) y después a Olot (1989), Pablo Rigueiro a la Zona Franca de Barcelona (1987), Moisés Campos a Olot (1992), Manuel Rosa a Ibiza (1994), Joaquín López a Mataró (1997).

HACED DISCIPULOS
Sin embargo, todo este esfuerzo de ir y llevar el evangelio hubiera resultado un fenomenal fracaso si aquéllos que creían en Cristo no hubiesen continuado adelante como discípulos del Gran Maestro. No se trataba sólo de que la gracia de Dios les alcanzase, sino que una vez alcanzados, creciesen en ella. Por eso, el discipulado de las jóvenes almas adquiere una importancia prioritaria entre los ministerios de nuestra iglesia; tanto es así que el mismo mes en que se inaugura oficialmente el local, el consejo de la Iglesia decide comenzar las clases de formación bíblica para toda la familia, proveyendo instrucción básica para todas las edades. Esto sucedía el 9 de Octubre de 1975, y perdura hasta hoy, con ciertas modificaciones, con el nombre de Escuela dominical.

BAUTIZANDOLES
La persona una vez salva y aprendidos los rudimentos de la doctrina de Cristo, como buen discípulo debe proceder a obedecerle bajando a las aguas del bautismo, dando así público testimonio de su fe por medio de los movimientos de descenso, inmersión y ascenso de las aguas, que tipifican nuestra identificación con la muerte y resurrección de Cristo.

ENSEÑANDOLES que guarden todas las cosas que yo os he mandado
Satisfecha la instrucción esencial, aún se vio la necesidad de enseñar todas las cosas mediante un esfuerzo didáctico más intenso. De modo que se complementó la enseñanza ordinaria, impartida en la iglesia a través de la predicación y la escuela dominical, con diversos tipos de conferencias: bíblicas, de oración, seminarios temáticos, etc.

En septiembre de 1977 daban comienzo las clases del Instituto Bíblico Nocturno (I.B.N.), que en esta primera convocatoria contaba con un equipo de cuatro profesores que impartían sendas asignaturas a diecisiete estudiantes. Con normales altibajos, este ministerio se ha estado llevando a cabo en nuestra iglesia local durante veinte años, siendo sustituido en este último año escolar (1999-2000) por el Instituto Bíblico de los Sábados (I.B.S.), que tiene igual propósito y fondo que el I.B.N., pero forma diferente: Se trata de impartir un sábado al mes una determinada asignatura de forma intensiva (cuatro horas), cambiando dicha asignatura mensualmente y así durante todo el año.

También nuestra Casa Eben-Ezer en Besalú se ha convertido en instituto bíblico improvisado para albergar el campamento de estudios, realizada en julio de 1997.

CONCLUSION
No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a la luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad (Isaías 43:18,19).

Con esta esplendente visión de futuro hemos pretendido mirar a nuestro pasado. Y ahora con renovadas fuerzas debemos seguir sirviendo a nuestro Dios y Padre, viviendo por el Espíritu y esperando el gran día de la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo (Tito 2:13b). Amén.

© 2021 Iglesia Bíblica Valle de Hebron

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